Carta a Ti, de Maru Martí

CARTA A TI

Llegas y para mi aún no eres más que apenas un nombre, pero ya eres mucho más. Admiro tu coraje de reconocer que necesitas ayuda, me abro a la vulnerabilidad de tu momento. Quiero conocerte, descubrirte, lo que sientes, lo que piensas, de dónde vienes, a dónde quieres ir. Cómo te cuentas tu historia. Luego me dejas entrar en tu vida, y eso me infunde un gran respeto. Te comprometes contigo comprometiéndote conmigo, me comprometo conmigo, comprometiéndome contigo. Es un regalo estar, encontrarnos. Reconocernos. Que tú confíes en mí, ni siquiera eso- que tú quieras confiar en mí. Que yo esté aquí para recibirte, que pueda tomar, que puedas tomar, que pueda darte, que puedas dar. Una danza donde los dos buscamos encontrar el ritmo adecuado. Recuperar la armonía perdida. Indudablemente el amor se hace presente, no podría ser de otro modo. La imagen puede contener: una persona, sonriendo, sentada, calzado e interior

La suerte está echada, empezamos la aventura, sin saber exactamente el recorrido, ni el tiempo, ni los víveres con los que contamos. A veces tu ciego y yo lazarillo, generalmente yo ciego y tu lazarillo.

Parto con ventaja, mi predisposición a amarte, a abrirme a ti con lo que vengas, a estar disponible para ti, a facilitar que el espacio de la sesión sea tu espacio, que el tiempo de la sesión sea tu tiempo. Eso quiere decir que yo – mi yo pequeño- se hace a un lado, se retira. Me desprendo de mis necesidades y deseos, me desprendo de mis exigencias (incluso aquellos deseos y exigencias que tengan que ver con que todo vaya bien , poder ayudarte, que te sirva lo que hacemos… – me desprendo de mis necesidades narcisistas- que te guste lo que hago, que sepa hacerlo, que veas que sé, que sientas que te entiendo…

Estoy aquí para que te tomes el permiso de dejarte ser, y momentáneamente tomo el rol de darte todos los permisos. Escuchándote dejo que te escuches. Aceptándote facilito que todo lo que eres se manifieste. No te voy a mentir, no te voy a dar cucharadas azucaradas ante lo amargo de la vida, no te voy a pasar tontamente la mano por la espalda. Muchas veces las cosas no son fáciles, ¡hay aspectos de la vida que duelen tanto! : la pérdida de un padre, el fracaso de un matrimonio, la enfermedad que te pone la muerte delante, pero te acompaño para que puedas expresar
plenamente lo que sientes, tu tristeza, tu rabia, tu envidia, te puedo enseñar a sostener la frustración, aprender a renunciar ante lo más grande. Inventar juegos, poner todo mi arte a trabajar para que extiendas tus límites, me estiro para que te estires., porque encogido no vas a ninguna parte. Estoy aquí para que atiendas lo que te duele, aunque a veces tengas ganas de escaparte.

Te quiero contagiar de mi alegría por la vida, de mi profundo agradecimiento por lo que tenemos, mis pequeños trucos para vivir en el contento.

No me da miedo tomarte en brazos si eso es lo que necesitas, sé que luego andarás por tu pie y aprenderás que permitiéndote ser niño llegas a ser adulto. Lloro contigo, con tu pena, que también es mía, porque también me parto de risa y se me saltan las lágrimas cuando me cuentas aquella vez tan tonta en que hiciste el ridículo máximo, y nos reímos juntos. Te acompaño cuando exploras tus miedos, hermanos de los míos, sosteniéndote cuando hace falta para que puedas atravesarlos.

A veces se me hace más cansado cuando te empeñas en intelectualizar, en dar rodeos, en esconderte tras máscaras, pero es cuando más veo tu miedo. me quedo en silencio, para que el silencio apague las mentiras y deje la verdad desnuda.

El camino no está trazado, tu lo trazas porque es tu camino, yo me doy cuenta cuando te paras, y me paro contigo, justo el tiempo necesario para que cojas fuerzas, para que te conectes de nuevo con tu deseo, y luego de nuevo te aliento, te muestro el camino, te recuerdo a qué viniste, se necesita mucho amor para acompañar hacia el dolor. Soplo sobre las brasas para que se conviertan en fuego. Yo pondré la confianza cuando te flaqueen las fuerzas, porque puedo reconocer tu potencial debajo de tus dudas. No me asusto de tu oscuridad, porque también yo tuve que vérmelas con las mías. Te acompaño al encuentro de tus heridas porque en el fondo sé que ellas guardan bajo llave tus futuras alegrías.

Cuando llegan los frutos nos vamos despidiendo.
Aprendes a tomarte a ti, plenamente, y a tomar a tus padres- no sé en que orden, te tomas como mujer o como hombre, y así puedes tomar a los hombres y a las mujeres. Y así tomas la vida, y de tanto tomar empiezas a estar pleno y te conviertes en dador. Y me das las gracias, y valoramos lo realizado, lo vivido.

Tengo tanto por agradecerte,… Me siento como una comadrona feliz de traer niños al mundo. El mérito es tuyo, y yo como comadrona allí estuve, y gracias a que estuve no tuviste miedo a empujar, a gritar. A amar la vida, este vivir en este mundo.

Cuando te vayas, cuando sigas tu camino por tu cuenta ambos habremos cambiado, algo tuyo permanecerá conmigo, te llevarás algo mío para tu camino: una frase, un sueño desvelado, un abrazo, un saber que cuando uno necesita, siempre hay alguien que le puede acompañar en el camino. Y yo trataré de retirarme, de volver a no ser nadie – siendo mucho, no ser nadie.

Sí, el amor se hace presente en el encuentro. En el encuentro auténtico, honesto, en la escucha sin prejuicios, sin juicios.

Maru Martí

Esta entrada tiene 4 comentarios

  1. me encanto, muy emotivo.

  2. Hoy soy y estoy consciente en mi vida, haber sido tu alumna, recordar tus enseñanzas, me permite ir avanzando, tomar mis herramientas en momentos difíciles, sabiendo que soy capaz, que la vida merece la pena.
    Cuando te necesite, me acompañaste como dices en tu carta, con Respeto, Amor, transmitiéndome Confianza en mi misma, en Ti y en la Vida, por todo ello Gracias Maru
    Ahora en la distancian, en ocasiones siento que necesito tu acompañamiento, no puede ser, si es recordar tus enseñanzas, así avanzo, a veces me caigo, pero por ti, ahora sé levantarme y seguir.
    Gracias por esto también Maru

  3. Querida Maru solo he podido disfrutar de en dos talleres y como te dije en una ocasión eres de esas personas que » yo me llevaría a mi casa para tenerte ahí siempre» tu dulzura, ternura y autenticidad con la que pones las cosas delante me ha cautivado y todavía tengo una frase tuya grabada al final de un taller y es que me dijiste que para ti era una inspiración verme allí con mi pañuelo, pintada y arreglada y trabajando como una más. No imaginas el impacto tan positivo que hizo en mi, también llevo grabado un abrazo tuyo en mi corazón. GRACIAS de verdad por ser como eres.Un fuerte abrazo tan cálido como tu

  4. Me ha gustado mucho leer este texto, gracias.

Responder a Edu Cancelar respuesta

Menú de cierre