Transitar el Vacío,de Maru Martí

¿A qué le llamo vacío? A ese lugar en el que  no te puedes agarrar a nada. Cuando no sabes qué te ocurre, qué te pasa exactamente. O qué quieres, o qué necesitas, o dónde y de qué modo puedes recuperar la seguridad del camino. Y sé por experiencia que es un lugar incómodo, bastante difícil; un lugar que a veces quema y que a veces hiela.

Y sin embargo también sé, que para salir de él, tienes que entrar. Cuánta más prisa tengas por salir de él, más tiempo te quedas atrapado o atrapada. Como esas arenas movedizas de las películas en blanco y negro que veía de  pequeña. Recuerdo al protagonista gritándole a alguien “¡No te muevas!”.

No moverse es una consigna difícil de seguir cuando sientes una gama de sensaciones que van desde la incomodidad a la angustia o miedo a morir (o a desaparecer que para el ego es lo mismo).

Y hay muchas maneras de moverse cuando nos encontramos en ese tránsito. Nos ponemos a hacer sin dirección, sin foco. Hacer para no estar quietos, hacer para distraernos, hacer para no sentir. No es mala estrategia, si necesitamos sacar un rato la cabeza para respirar, para descansar, mientras tengamos  conciencia de que es una distracción, un descansillo en la escalera, no un sitio donde quedarse a vivir, aunque muchos lo hagan y no voy a ser yo quien los juzgue

Otra cosa que hacemos es llenarlo todo de etiquetas- desde casi siempre al ser humano le ha dado seguridad tener las cosas etiquetadas- se nos olvida el detalle de que la vida es un proceso, y por lo tanto imposible meterla en un tarro y pegarle un adhesivo con algún nombre en latín. La vida como a las mariposas, cuando se le clava una aguja deja de ser vida, del mismo modo que las mariposas dejan de serlo cuando dejan de volar y ser atraídas por las flores.

Las etiquetas, para que nos entendamos, son los juicios, las calificaciones, las argumentaciones, las explicaciones. Tal vez en el mejor de los casos nos sitúan en el mapa, pero no nos sacan de la selva en la que estamos.

A veces junto a todo eso que nos decimos a nosotros mismos buscamos el alivio (pseudoalivio) culpabilizando a alguien, nos decimos que ese “alguien” tiene la culpa de nuestra situación. Así nuestro relato se completa: el punto de partida es que ese lugar en el que me siento es “malo”, que tengo que salir de él cuanto antes, y de que alguien es el causante de que me encuentre ahí.

Todo eso nos da derecho – pensamos- a estar muy enfadados, con nuestra pareja, nuestros hijos, nuestros padres, nuestro jefe, con el mundo, con notros mismos.

Y aún así, si somos sinceros con nosotros mismos, nos encontramos en el mismo lugar, ese lugar tan poco querido.

¿Y entonces, qué podemos hacer? ¿Nada?

¡Sí! podemos estar ahí, aún en la dificultad, estar ahí sintiendo, estar ahí escuchando. Escuchando dentro, respirando la vida que está moviéndose, dentro de nosotros, la vida que se está desplegando en otra dirección de la que nosotros esperábamos. La vida queriendo ser escuchada, mirada, sentida, y acompañada por nosotros. No hay otro camino más que rescatar nuestra valentía.  Soltar para saltar.

Vivir el conflicto, esas dos fuerzas dentro de nosotros que pugnan por ganar, convertir el momento en una danza, nadie pierde, todos ganamos.

Dejar que la vida baile su baile, y todo vuelva a discurrir y ya estoy fuera y soy otra.

Tal vez creas que es una mala noticia pero no puedo escribir un mapa, yo también los he buscado- y no están fuera. Y al mismo tiempo los mapas existen, se presentan ante ti cuando estás preparado para recibirlo. No te das cuenta de ello mientras ocurre, sólo luego ves que siempre estuviste siguiendo las pequeñas piedrecitas del camino.

Mientras tanto respira, siente, conéctate contigo, pon todas tus fuerzas al servicio de escuchar cada vez más profundo dentro de ti.

Y escucha el viento, o la brisa del mar, el sonido de toda la naturaleza viva a tu alrededor. Y camina sintiendo, y mira la sonrisa de los niños, el paso inseguro de los ancianos, y el desgarbado de los adolescentes.

Entra de lleno en todos tus sentidos, estás vivo, estás viva. Y este lugar en el que estás viene a llevarte a otro lugar. Confía mantente sujeto a la esperanza. Es un tránsito, tal vez un encrucijada. Nos vemos a la vuelta de la esquina.

  • Maru Martí.

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Estupendo texto Maru…clarificador para quien esté viviendo esos difíciles momentos. Mirar hacia dentro…permanecer con atención sin evitarlo. Un abrazo.

  2. Que maravilla Maru, que paz siento a leerlo!!

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