«Mirar Juntos», de Rosa Martínez

El principio de crecimiento y desarrollo personal es un proceso que requiere una dedicación individual, es recorrer nuestro camino en la vida siendo conscientes de lo que necesitamos, deseamos, conseguimos, perdemos y renunciamos. Es lo que en terapia gestalt se denomina tomar consciencia, el darse cuenta o awareness, es la ampliación de la conciencia. Y uno de los modos en que aprendemos todo esto es a partir de nuestras relaciones con los demás.

Tras el primer vínculo que desarrollamos en nuestra vida, el vínculo con nuestros padres y nuestra familia; el siguiente vínculo en importancia que nos marca y determina nuestro estar en el mundo es el que creamos en nuestras relaciones de pareja. Por el peso y la trascendencia que tiene en nosotros, la pareja es uno de nuestros mejores maestros para descubrir y aprender aquello que necesitamos desarrollar en nosotros.

La terapia gestalt nos va a facilitar mirar nuestra relación de pareja a partir de cómo yo funciono en la vida y en la relación, y también a partir de cómo funciona mi pareja. Y ello supondrá mirar algunos aspectos de nuestro proceder, nuestro pensar y nuestro sentir individual. Y al mismo tiempo mirar juntos la relación que hemos creado, determinar lo que es válido para ambos tal y como está, reconocerlo, valorarlo y mantenerlo. Determinar lo que en este momento crea insatisfacción en uno de los dos o en ambos y juntos revisar la dinámica de relación,  las necesidades de cada cual  y crear un espacio de encuentro que permita determinar lo que finalmente sea lo mas saludable para ambos. Y esto, unas veces, llevará a seguir juntos y, otras veces, a poner fin a la relación.

En cualquier momento de nuestra vida podemos necesitar ayuda profesional para mejorar la conexión con nuestra pareja, encontrar modos de resolver los conflictos o ser acompañados para cerrar la relación de la forma mas sana posible.

Uno de los principios básicos de la gestalt es lo que se denomina la autorregulación organísmica, que viene a decir que el organismo es capaz de encontrar el modo de crecer y cambiar, de conocer y desarrollar las potencialidades del ser. De igual modo, podemos desarrollar con nuestra pareja esa misma capacidad para obtener lo que necesitamos. Cada pareja puede buscar y encontrar su propio modo de recuperar el equilibrio perdido y una nueva y mas armónica manera de relacionarse y nutrirse en la relación.

Para ello será necesario mirar juntos con disposición para revisar, expresar, escuchar y atender lo que cada uno necesita. Estar dispuestos a renunciar a lo que la otra persona no nos va a proporcionar, y que tendrá que ver mas con nuestras expectativas y carencias no satisfechas a lo largo de nuestra historia vital.

También estar dispuestos a mirar nuestra propia sombra, aquello que nos acompaña posiblemente largo tiempo y de lo que no nos hayamos ocupado todavía. Aquellos modos, maneras y comportamientos que justamente en la convivencia en pareja se hacen evidentes como fuente generadora de conflictos. Y es entonces cuando podremos convertirlo en una buena posibilidad para revisar y transformar algún aspecto de nosotros mismos: ver una limitación que nos ayudará a saber lo que podemos y no podemos manejar, un temor que nos frena, una carencia no satisfecha. En definitiva, aquello que nos hace sentirnos vulnerables y frágiles y que nos impide mostrarnos tal y como somos o aceptarnos tal y como somos.

Precisamente porque la relación de pareja nos muestra el efecto de espejo, y nos presenta lo que necesitamos ver, hemos de tomarla como la mejor de las oportunidades para mejorar y desarrollarnos como el ser que somos.

Rosa Martínez

Esta entrada tiene un comentario

  1. Me encanta Rosa, gracias!!

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