Imágenes, Pensamientos y Sombras, de Alejandro Toledo

“IMÁGENES Y PENSAMIENTOS y SOMBRAS” de Alejandro Toledo

 

“Si quieres conocer tu pasado, entonces mira tú presente que es el resultado, si quieres conocer tu futuro, mira tú presente que es la causa.

Siddharta Gautama

 

Uno de los temas comunes en la consulta psicológica es el del sufrimiento que causa en nuestra vida las imágenes y pensamientos negativos que no sabemos gestionar en determinadas situaciones, en estas líneas daré algunas claves que he ido recogiendo en el transcurso de mi práctica profesional.

 

Por un lado produce la activación desproporcionada de nuestro sistema, una parte del cerebro está especializada en almacenar todas las experiencias negativas que hemos vivido, cuando algún evento que se nos presenta tiene el mínimo parecido a algunas de estas escenas/imágenes que están almacenadas en este órgano se activan las alarmas anticipando lo peor de tal manera que se prepara para proteger al organismo para que no se vuelva a repetir esa experiencia dañina, el cuerpo entra en un estado de alerta desplegando todo su arsenal hormonal, muscular y psicológico para el ataque o la huida, el problema está en que muchas veces al tratarse de dos realidades diferentes, aunque vividas internamente como iguales, la activación y la reacciona es desproporcionada generando un verdadero tsunami emocional a su alrededor; en otras ocasiones el cuerpo se queda con una cantidad de energía excitada  generando una y otra vez estrés acumulado sin canalizar. La acciones que nos lleven a hacer una pausa y acceder a nuestros recursos más inteligentes y razonables, identificar, a lo mejor después de equivocarnos mucho, qué imágenes son, desde cuándo están en mi y cuál es su propósito, nos permita plantear diferenciaciones con la realidad actual y colocarnos desde la calma frente a las dificultades, lo sintetizaré con un ejemplo, un adulto que durante su infancia recibió un trato autoritario, duro y poco amable por parte de su padre, cada vez que, algún hombre le hablaba en tono más alto del que él consideraba aceptable, le sudaban las manos, sentía que la sangre le subía a la cara y reaccionaba defensivamente llegando a ser ofensivo en sus respuestas, independientemente del contenido de la información que le estaban trasmitiendo. Es de aclarar que los procesos mentales no siempre se dan de manera tan matemática ya que existen una cantidad de matices que intervienen en los pensamientos, progresivamente esta persona fue aprendiendo a regular la intensidad de su malestar, posteriormente a partir de allí profundizamos en otros temas relacionados con las habilidades comunicativas, la expresión de los afectos, la masculinidad, etc.

 

Aunque parezca paradójico también se da una experiencia anestésica con la presencia reiterada de las imágenes negativas anticipatorias o pretéritas, éstas generan un estado de desactivación energética que inutilizan a la persona para la resolución, hundiéndose en la queja y el desanimo y en una sensación de comodidad hipnótica.

 

También se puede aprender a generar imágenes, las que a su vez son acompañadas de  diálogos internos insanos. Recuerdan esa frase  “piensa mal y acertarás” es una de las frases que continuamente escuchaba un paciente desde pequeño, la incorporó automáticamente utilizándola con buenos resultados porque al anticiparse de esta manera en sus relaciones era él el que mantenía el control, podía terminar la relación, enfadarse, desilusionarse, era como si tuviera el poder de encontrarle el ángulo fallido a todo, de tal manera que sus predicciones se cumplían de una u otra manera, creándole un escenario de seguridad dolorosa porque mantenía  creencias que no le permitían mantener vínculos sólidos, su entorno era amenazante continuamente.

 

Hay otro elemento importante para entender este fenómeno, el sentimiento de valía, no sentirse válido para vivir momentos felices es una características que se repite en muchas personas que han vivido experiencias duras y/o extremadamente duras durante las cuales el mensaje que han ido desarrollando implícitamente dentro de sí es “no eres valido para vivir feliz”, recuerdo que una joven muy competente, inteligente, con una capacidad de resiliencia impresionante, que se había literalmente re-hecho a lo largo de su corta vida, cada vez que se acercaba a lograr alguna meta o cristalizar un deseo, en el cual había invertido mucho esfuerzo e ilusión, se auto-boicoteaba creando situaciones que tiraban abajo todo lo que había hecho, era verdaderamente triste ver esos ojos que decían que no quería hacerlo pero había una fuerza interna que la empujaba, logramos ponerle voz con frases concretas y rostro a esa fuerza oscura, mirarle a la cara y recuperar  para sí esa fuerza, la chica fue llevando a cabo poco a poco sus objetivos y creyendo progresivamente en su valía como persona.

 

Otro de los descubrimientos que se hacen en terapia es el de la capacidad que tenemos para crear imágenes, pensamientos y narraciones del pasado tamizadas por nuestro estado de ánimo actual, lo bien o mal que nos caiga determinada persona, la realidad que necesitamos del pasado para darle sentido a nuestra situación actual, etc. Una vez escuché una anécdota que grafica este postulado, tres hermanos conversaban sobre la cena familiar de navidad compartida meses atrás, para una de ellas fue la mejor de toda su vida, recién se había casado y todo iba bien. Para el otro hermano fue un desastre, tanta hipocresía era insoportable, lo había dejado la novia y tenía serios problemas económicos, no soportaba que todos se rían y abracen cuando él sabía que de una u otra manera cada uno tenía su “cruz” a cuestas, era toda una farsa, decía. Por último la menor de todos decía que no sentía nada, todo le había sido indiferente, todo me daba igual, “no tuve motivos para pasarla bien”, estaba pasando por un proceso depresivo.

 

Cada uno tiene su lectura de los acontecimientos sucedidos,  en los escenarios se comparten aspectos comunes para todos, pero lo que cambia es cómo cada uno lo vivió desde el momento vital que estaba experimentando, pero no sólo eso sino que esta percepción puede ir actualizándose cada vez que recordamos lo sucedido dependiendo del estado que nos encontremos.

 

Lo peor de todo es que cuando nos encontramos invadidos por la emocionalidad nuestro cerebro no identifica si lo que pensamos es real o no, lo que aparece en imágenes las toma como ciertas y reaccionamos en consonancia emocional y física en el presente, lo que quiere decir que sufrimos anticipadamente e innecesariamente por algo que no ha sucedido ni sabemos si sucederá, al menos como lo creemos. Tenemos entonces a todo el organismo funcionando real y tangiblemente como si la fantasía  se estuviera  viviendo en realidad.

 

Entonces, hasta el momento estamos hablando de las imágenes, pensamientos y diálogos negativos anticipatorios y del pasado que nos llevan a entrar en estados emocionales algunos paradójicos como son el de una comodidad en el sufrimiento, otros de activación con los posibles “tsunamis” emocionales. También vemos que estos mecanismos nos sirven para protegernos de los peligros, para evitar que se repitan situaciones dolorosas del pasado, pero cuando no podemos gestionarlas y nos dejamos llevar entramos en cuadros de estrés, ansiedad, desensibilización.

 

Cómo podemos gestionar estas imágenes, pensamientos, diálogos internos que nos perturban. Ancestralmente las culturas han regulado sus estados mentales descontrolados de diversas formas, desde la utilización de plantas medicinales, algunas de las cuales se siguen utilizando hoy en día para calmar el sistema nervioso, también desarrollaron métodos de contemplación y dialogo con la naturaleza acompañados de estados de silencio y trance que favorecía la conexión con las fuerzas naturales que conectaban con estados de calma y sabiduría, las religiones ancestrales sobre todo las orientales nos han aportado sus rituales meditativos, algunos silenciosos otros sonoros pero todos ellos con la intención de conectar con nivel elevados de conciencia. La psicología moderna ha ido tomando de la sabiduría popular las artes y la ciencia y ha aportado a los pacientes interesantes métodos de exploración, toma de conciencia, resolución de asuntos inconclusos.

 

Así mismo plantea que como tenemos la capacidad de crear y mantener imágenes que nos generan estados de vida sombríos, también podemos hacer lo contrario, esto requiere dedicación, disciplina y asesoramiento profesional  ya que se tendrá que re-aprender a pensar de forma optimista, abrir las puertas de nuestra vida para que entren matices de colores frescos vibrantes, acompañados de aromas estimulantes, relajantes, vitales, abrir caminos en nuestra mente y nuestro corazón para cual corriente de agua recorran las  posibilidades creativas de un buen vivir, un buen vivir que significa también el aprender a navegar cuando estas aguas se conviertan en turbulentas por decisión de la vida.

 

Termino enfatizando la verdad que todos sabemos, mientras estemos vivos podemos modelar nuestra forma de gestionar nuestros pensamientos y sentimientos, cual alfarero da forma a su obra maestra, cada logro por más pequeño que sea tendrá un efecto crucial en nuestro sistema interno y del que formamos parte hacia fuera.

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